Cinco abuelas se hacen piercing en la panadería y se les infecta. Resulta que me ingresan cinco abuelas al servicio de urgencia. O sea, cuando yo les digo abuelas, eran abuelas. O sea, todas pasaban de 70 años. Me ingresa la primera y yo le digo, "Bueno, cuéntame cuál es tu motivo, consulta." Ella me dice, "Doctor, para no repetir, somos cinco y tenemos lo mismo.

¿Será que las demás pueden pasar?" Yo dije, "Bueno, dale que pasen el sistema. Ellas hacen una admisión primero antes de que yo las atienda aparecía intoxicación por alimentación." Yo di, "Ah, no, sers sencillo, intoxicación, listo, vamos a ver, yo las veo bien." Yo vuelvo y pregunto, "Bueno, cuénteme cuáles son sus motivos de consulta." Una toma la buería y dice, "Fíjese doctor que cuando nosotros estábamos en la universidad prometimos que cuando llegáramos a viejas nos íbamos a hacer un piercing." Yo, "Pero vea que eso no tiene nada que ver con lo

que dijeron que era una intoxicación." Yo le dije, "Ah, bueno, pero cuéntame." Dice, "Sucede, doctor, que no lo hicimos hace como tres días y yo creo, doctor, que se nos infectó a todas y tenemos fiebre. Yo no tenía guantes en el consultorio. Entonces yo les dije, "Bueno, listo, vayan descubriendo la zona donde está el piercing mientras yo voy y busco unos guantes para cuando yo venga las pueda revisar a todas.

Cuando yo salgo y vuelvo a entrar, amores, todavía estaban con las panaderías descubiertas. Santa madre que estoy viendo aquí. Todas me estaban mostrando el frente de seguridad. Te lo juro que yo me asusté. O sea, yo me asusté. Yo dije, "¿Y esta señora que hac mostrándome su panadería?" Yo pensé que era una broma. O sea, se lo juro. De repente una dice, "Doctor, espere, espere.

Doctor, porque yo me iba saliendo del consultorio. Doctor, es que los piercing están en la panadería." Y yo, "Bu, ¿cómo así?" Yamile amores, yo sé que uno de amigos se promete, "Vamos a hacernos un tatuaje, vamos a hacer no sé qué rompérsela en la paneria." Esta abuela yo las vi muy rebelde, amores. Todas estaban con la panadería pelada en el consultorio. Dios mío.

Y mausoleo, ¿qué hacía aquí? Mi gente, yo nunca había visto tantas panaderías de la tercera edad juntas. Oye, es que ustedes vieran cómo llegaron ellas. Una llegó en bastón, la otra en un faldón. O sea, se veían como esas abuelitas. Ay, mi hijito, como muy quieta, pero su panadería super roquera, superrebelde, ¿no? Y todas depiladitas, o sea, una eso era una cosa aquí en la cara y otra cosa ya diferente.

Yo empiezo a revisarlas y efectivamente lo tenían infectado, o sea, todas, todas estaban infectadas, todas. U. Y ellas mientras yo las atendía se reían, o sea, como si estuvieran muy felices a pesar de que el piercing se les infectó. Yo les dije, "Hay que quitarse ese piercing." Porque lo tenían todavía. Y una de las abuelitas dice, "Bueno, el piercing no funcionó. Tenemos que hacernos unas argolla en los pesos." Yo, "¿Qué?

Yo no podía creer lo que estaba, yo no podía creer lo que estaba escuchando." Se lo juro. O sea, yo las vi como unas abuelitas fuera de lo de lo común. Las vi muy felices, muy alegres, muy no importa lo que esté pasando, estamos felices. Yo les pregunto, ¿cuál era la necesidad de hacerse sus piercing y todo ese tipo de cosas? Una de ellas me dijo, "Doctor, porque solo nos tenemos a nosotras." Somos amigas desde hace muchísimos años.

Ya no tenemos familias, nuestros hijos no nos prestan atención y queremos disfrutar nuestros últimos años como queríamos disfrutarlos cuando éramos jóvenes y la sociedad no lo permitía. Una de ellas, por ejemplo, doctor, nos hicimos un tatuaje todas juntas, pero el tatuaje era en la nalga. El tatuaje era un piolín, un pajarito de ese amarillo de una caricatura. Nunca me ha disfrutado una consulta como es.

Yo les mandé tratamiento y les dije, "Bueno, la espero aquí en 8 días." Juicioso. Y una de ellas dice, "Doctor, en 8 días nos ve aquí con Baby Dor." Amores, definitivamente cuando yo esté viejo quiero llegar como ella.