El militar que tenía un radio en el hoyo. Resulta que ingresa un militar unos 29 años de edad. Él ingresó solo, literal solo. Es más, yo hasta pensé que venía como a escoltar a alguien, no sé. Yo le pregunté, "Cuéntame, ¿necesitas algo?" Él me dijo, "Sí, doctor, vengo porque tengo una cita médica." Y yo le dije, "Ah, listo, perfecto, ven, entra al consultorio." Yo le pregunto, "Cuéntame, Yamilo, ¿cuál es el motivo de tu consulta el día de hoy?" Él me dice, "Doctor, es que de verdad tengo mucha vergüenza de contarle."
No te preocupes, no pasa nada conmigo. Le dije, "En el consultorio solo está el computador, tú y yo. No te preocupes. Y yo soy una tumba supercerrada, no te preocupes. Full y me dice, "Doctor, ¿usted entenderá que uno allá está encerrado y uno pues no tiene contacto con nadie?" Ajá. Cuéntame. De un momento a otro yo escucho como un bokitoki, como un radio diciendo, "Sí, sí, sí, comandante,, el militar se encuentra de permiso." Yo pensé que era normal porque la verdad pues lo escuché super cerca y yo dije, "No, seguramente
es el radio que tienen los militares." Una el militar me dice como que, "Doctor, esta es la razón." Y yo no entiendo cómo así. Él me dijo, "Doctor, pues un día estaba muy ganoso y sin querer metí como la punta del radio en el hoyo." Y doctor, fui metiendo más y más y más y se fue. Sí, ya. Yo le pregunté, o sea, que es eso lo que está ahí adentro de tu hoyo, lo que está hablando en o sea, que tienes un hoyo conversador.
Yo no podía creer. Él tenía un radio de esos con los que yo jugaba de chiquito. El hoy le digo, "Acuéstate en la camilla." Y lo empiezo a revisar. Y tenía solamente visible una antena, pero la antena era larga. Y recuerden que la antena está aquí y esto lo del boquito aquí es grueso, o sea, era muy difícil de sacar. Yo le dije, "Tenemos dos opciones, intentarlo, sacarlo desde ahí o sacarlo por cirugía." Y él me dice, "No, doctor, yo no puedo cirugía, doctor, yo tengo que llegar en una hora
máximo allí al batallón." Dios mío, el chisme me pone tiempo récord. Yo llamé a dos colegas y le dije, "Necesito que me ayuden de urgencia." Ellos vieron así el militar todo grandote. Yo les dije a mis colegas, "Disimulen porque yo lo he manejado de la mejor manera." Yo les dije, "Bueno, colegas, el militar tiene un radio en el hoyo, o sea, literal, de una manera muy seria, o sea, yo no podía ni reír.
Yo dije, hay que revisar, tomarle un examen de imagen para poder ver si lo podemos retirar por abajo." Me coloco guantes y empiezo a extraer manualmente con mucho cuidado. O sea, yo no podía hacer sobreestimulación porque paciente se me iba. Lo bueno es que cada vez que sonaba el radio a él le daba como la pálida. Ustedes saben que esos radios no suenan.
Esos radios como que ripean, como que suenan así. Ya nos habíamos demorado un poquito más de la hora, pero lo logramos sacar. Obviamente el radio salió decorado, ya no era negro, sino que tenía unos visos como unas difuminaciones, un degradé entre negro y marrón. De un momento a otro suena el radio diciendo,, militar, se ha demorado mucho., respóndame, se ha demorado mucho.
Militar me dice, "Doctor, pásemelo, pásemelo, por favor." No, ¿cómo es? Doctor es urgente, por favor, pásemelo. Pásemelo. Yo no se lo iba a pasar, no había poder. Y él saltó literal de la camilla y lo agarró eso sucio y con la mano así pelada y sí, mi comandante, cuénteme, se ha demorado mucho mi cadete y él, no se preocupe, ya voy en camino, estoy en media hora.
Yo, ustedes se imaginan el aroma, la fragancia del consultorio en ese momento el militar me dio un abrazo y yo de nada, doctor, gracias, de verdad, le prometo que esto no vuelve a pasar. Y el y el militar se fue y adiviné a quién le tocó recoger el mierdero. Caras vemos, hoyos no sabemos. Deje de estar metiéndose cosas extrañas en el hoyo.