Voy a contar el caso más triste que me ha pasado siendo médico. Estaba recién graduado de la universidad. Tenía como un mes en ese trabajo. Una mamá con un niño de un año de edad en sus brazos. Lo tenía como en una toalla. Gritaba demasiado. Gritaba muchísimo. Decía que no lo podía creer, que no, que esto no estaba pasando, que Dios mío, que no, que no, que sálvenlo, sálven.

Yo le recibo al niño en los brazos y como era mi primera experiencia así como con adrenalina que yo sentía como miedo, yo corro, corro, corro con el niño, lo coloco en una camilla, miro que tiene y lo primero que veo es que el niño no reacciona y no tiene signos vitales. Se me juntan tres médicos más que estaban conmigo con muchísima más experiencia.

Hacemos reanimación y le hacemos reanimación y seguimos haciéndole reanimación mientras la mamá le pegaba uno de los médicos atrás por la espalda que salvaran a su hijo. Desafortunadamente el niño no tenía signo vital. Algo que me llamó la atención en ese momento era que el niño estaba como mojado. La mamá se estira al suelo cuando uno de los médicos le dice que lo sentía mucho, que hicimos todo lo posible y empieza a pegarle al piso y decía que no, que no lo podía creer, que eso no estaba pasando, que era

un sueño. Ella ahí en su desespero empieza a contar, yo no quería, se lo juro, yo no quería. A mí eso me preocupó porque yo pensé en que había pasado algo grave. De repente la mamá dice que ella lo dejó un rato en la piscina inflable de él porque le gustaba la piscina. Dejó con su tetero. El niño se durmió entro de la piscina y se ahogó.

Cuando ella sale ve al niño sumergido boca abajo en la piscina. Su tetero estaba agarrado por su mano. Luego de que nos cuenta eso, empieza a gritar. Es mi culpa. Es mi culpa porque yo sabía que cada vez que le daba un tetero él se duerme. "Hijo, perdóname", gritaba. Unos auxiliares de enfermería la agarraron, la sentaron y empezaron como a consolarla. Yo de verdad estaba como en shock, como que no lo podía creer lo que estaba sucediendo.

Y arranco a llorar, pero a llorar muchísimo, a llorar demasiado porque el niño estaba frente a nosotros potencia, porque tampoco pudimos hacer mucho para hacer, o sea, para salvarle la vida, porque desafortunadamente ya no estaba con nosotros. Mamá empezó a contarle a las enfermeras ya un poco más calmada, pero llorando con un llanto muy desgarrador, que ella tenía 42 años y que nunca había podido tener un hijo y que Dios le había dado ese hijo.

Fue muy difícil para ella porque tuvo varios poliquísticos, tuvo quistes en útero que él era su bendición y no entendía por qué Dios se la quitaba. Ahora pasó todo ese día muy fuerte y a los días la traen a ella porque decidió autolesionarse y tampoco pudimos hacer nada. me decía unas palabras mientras lloraba y era que él era su vida, que él era su motor, que sin él su vida no tenía sentido.

Y ver como su hijo ya no está y después a los días verla a ella que ya no está para mí fue fuerte como médico. Fue muy fuerte que un descuido le cambió la vida a dos personas. Créanme que yo no me pude sacar eso de la cabeza como por 7 meses. Sin embargo, cada vez que me preguntan cuál ha sido tu caso más fuerte, siempre recuerdo caso.

Espero que hoy esta historia sirva para tener mucho más precaución y cuidado cuando dejamos a nuestros hijos en piscinas, así sean inflables. Muchos de ellos se duermen y ni siquiera saben reaccionar ante cosas como estar en una piscina. Comparte video urgentemente y.