Monja que era novia de dos padres y estaba despechada. Resulta que ingresa al servicio de consulta externa una monja 48 años de edad y ingresa toda como cabizaja y le pregunto, "Cuénteme cuál es el motivo de su consulta." Dice, "Dios te bendiga." Y yo, "Amén." Automáticamente me dice, "Doctor, yo como tal no tengo nada, pero yo quiero que usted me regale tiempo para confesarme delante de usted, porque seguramente yo no lo voy a volver a ver más nunca.
Yo, ¿cómo así? Bueno, pues venga, vomite toda la información que aquí estamos para escucharla, que antes de médico somos chismosos. Doctor, pero prométame que esto de aquí no va a salir. No, si soy una tumba, no te preocupes. A veces me abro, pero por el bien de la gente. Ella empieza a decirme, "Doctor, yo sé que usted va a quedar sorprendido con lo que le voy a contar, pero necesito contarlo." Resulta, doctor, que yo tengo un novio.
Yo, bueno, pero somos seres humanos, no pasa nada. dice, "Es el padre de una de las capillas a donde yo voy." Bueno, no pasa nada. Pues también es un ser humano. Doctor, ese no es el problema. Y entonces, ¿cuál es? Me dice, "Lo que pasa es que le fui infiel con otro padre de otra capilla y me descubrió y ahora estoy despechado.
Así quedé frío y eso croquelado en un solo pie. Podía mover. Me esperé eso, se lo juro. Me dice, "Doctor, yo solamente vengo aquí a confesarme y que usted me dé un consejo. Pues yo no soy padre para yo para aceptar tu confesión." Pero adelante, confiésate. Le pregunté, "¿Y no tienes miedo de salir embarazada o algo?" Me dijo, "No, doctor, no se preocupe que yo estoy con anticonceptivo." Que qué yo ven acá, "¿No has pensado como de retirarte de ser monja?" Me dice, "No, doctor, es que a mí me gusta
ser monja." Hermana, tú estás en el 2080, ¿viste? Listo, vamos a estabilizarnos y te voy a dar como un consejo. Los dos padres se enteraron que tú fuiste infiel. Di, no, solo el segundo novio que yo tengo. Yo, bueno, ese deséchalo. Ese no fue. La vida te lo quiso retirar. El que sigue en los caminos de Dios, quédate con el otro y trata de serle fiel.
Ella me dijo, "Sí, doctor, pero es que hay otro que me gusta." Y yo, "Entonces, el problema eres tú." Ah, bueno, yo no podía soportar verla toda monja, pero malvada. El conjuro cinco. Cuando estábamos ahí la estaba llamando uno de los padres por videollamada y me dijo, "Doctor, ¿me está llamando? ¿Qué hago? Yo la llamada, necesito pruebas." Agarro yo mi celular y me lo pongo así y me puse, me puse de pie, ya estaba sentada en la silla y el padre empezó a decir, "Amor mío, por favor, perdóname.
Yo sé que somos carne." Y leí un versículo y yo sé que aunque tuviste un error, yo quiero que tú seas la mujer de mi vida. Y yo, ¿qué qué? O sea, el padre estaba aceptando que ella le fue infiel y que no pasaba nada, pero que siguiera con él. Y ay, no sabes lo que me acabas de decir. Estaba yo aquí en el médico y estaba muy triste.
Cuelga la llamada y le dice que se encuentren para hablar y me dice, "Doctor, gracias a usted." Yo creo que no era necesario ni contarle, pero bueno, todo pasa por algo. Yo sé, todo pasa por algo. Todo pasa por algo, no te preocupes. El padre era un señor, o sea, era un señor de Dla. Yo, Dios mío. Ojo, yo no busqué el chisme, el chisme me buscó a mí.
De paso lo grabé para que me quedara de recuerdo. Y como yo sé que a usted le gusta el chisme con pruebas, comparte video y.