Descubrí una infidelidad por un flujo en la panadería. Sí, sí existe el flujo de la infidelidad. Resulta que una pareja llega al consultorio. Yo les pregunto, "Cuéntame cuál es el motivo de tu consulta." Ella me dice tres cosas. Me dice, "Doctor, lo que pasa es que me duele el momento de tener relaciones. Tengo un flujo como amarillento a verdoso y de vez en cuando me arden o se me irritan mi zona íntima." Yo le dije, "Déjame adivinar, ¿tu esposo tiene algún síntoma?" Ella me dijo, "Sí, doctor, por eso vinimos los

dos." El esposo habla enseguida y me dice, "Doctor, lo que pasa es que creo que es el detergente con el que lavamos la ropa." "No creo." Ella me dice, "Doctor, pero ese flujo, ¿por qué?" Yo le dije, "¿Quieres una verdad que te haga reír o una mentira que te haga llorar?" Me dijo, "Doctor, dígame la verdad." Le dije, "Pero primero te tengo que hacer un examen." Le hice un examen y salió positivo para tricomoníais.

Tenían tricomonías positivo. ¿Qué es eso? ¿Un parásito o el parásito de la infidelidad? que es muy normal en esas parejas que son esposos y que uno de los dos va por la calle se contagia y contagia su pareja. Yo le dije, "Listo, usted tiene un parásito en la panadería." Ahora les hago una pregunta, "¿Quién empezó primero con los síntomas?" Me dice la esposa, "Doctor, empezó mi marido y como a la semana empecé yo." Pero es que es raro, doctor, porque a mí nunca me había dado algo así y el esposo

sudando. Yo le dije, "Señor, ¿usted se siente bien?" Le dije, "Bueno, señora Yamilé, déjeme decirle que esto no se lo ganó en una rifa ni en la lotería. Esto desafortunadamente si lo contagió su esposo porque esto es una enfermedad de transmisión. Yo le pregunté, "¿Usted ha estado con otra persona además de su esposo?" Y me dice, "Doctor, no, yo ni salgo de mi casa." Empezó esa señora y se le salió el apellido.

Agarró a pegarle mi escritorio. Dime. Y le decía su esposo, "Dímelo. ¿Con quién te acostaste?" Televisa presenta. Empezó mi película favorita, yo buscando mis palomitas, pero no tenía, pero si tenía dos orejas bien paradas. ¿Cómo así? Yamiló agarró Yamilo. No, yo no fui. Seguramente fuiste tú cuando me voy al trabajo. Yo, ¿por qué dijo eso? Yo le dije, "Señor, necesito que me diga quién fue la persona porque la otra persona se tiene que hacer tratamiento o a los tres le va a ir mal." Él se puso muy nervioso, pero él

no había entendido lo que yo le había dicho. Entonces, me dijo quién era la persona delante de la esposa porque él dijo que no quería que les pasara nada malo a ellas. Yo le dije, "Señor, lo que pasa es que ella también tiene que tener tratamiento por si usted sigue acostándose con ella." Yo le dije a la señora, "¿Me pueden esperar un momento allá afuera en salita de espera para que le ahorita llegue la enfermería y le tomo unos exámenes también de rutina?" Ella me dijo, "Bueno, doctor, los dos esperando."

Cuando yo escucho mucha voz, "Ah, ¿cómo así?" Yo salgo del consultorio y la esposa agarró y desde el celular empezó a transmitir un video en el televisor de la sala de que de por sí estaba llena de su marido caminando por la casa sin nada de ropa. Cuando yo vi el video dije, "Señora, ¿y usted le entra todo eso?" Todo el mundo grabando la pantalla y ella boleteándolo y dejándolo pasar en vergüenza.

Él le decía, "Quita eso, te lo pido, quítalo." Y todas las mujeres mirándolo. Verdaderamente, si ustedes quieren ser infiel, cuídense, porque te puedes ver afectado por ese flujo de la infidelidad. Ay, si quieren ver las pruebas.