Paciente me llega con el piojo de la infidelidad. Resulta que me llega al servicio de urgencia de una paciente femenina de unos 60 años de edad. Ella llega con su esposo que tenía como unos 65 años de edad y llegan con su chóer. El chóer no entra al consultorio, sino que entran los dos esposos. Yo le pregunto, "Bueno, cuénteme, ¿cuál es el motivo de su consulta?" La primera que me habla es la señora.
Dice, "Doctor, me da mucha pena contarle, pero tengo una rasquiña en la panadería, pero muy fuerte, doctor, muy fuerte." Mi esposo también, doctor. ¿Cómo así? El esposo me dice, "Doctor, pues yo creo que eso debe ser como un resfriado o un cuadro viral que anda por ahí en el ambiente porque hasta el chóer lo tiene." Y yo, "¿Cómo?" La señora me dice, "Doctor, y es primera vez.
Yo no sé qué está pasando, doctor, estoy preocupada." O sea, yo estaba como del lado de la señora. Yo dije, "Dios mío, esto seguramente el esposo se acostó con el chóer." Y eso. Yo me estaba imaginando ya la película. Yo les pregunto, "¿Hace cuánto empezó la rasquiña?" Ella dice, "Doctor, yo hace como 10 días, pero él tiene más tiempo, él tiene como 20 días." Y yo, "Mm, el infiel fue él." Pero él le dice a ella, "No, no, amor, ¿cómo se te ocurre?
Recuerda que yo empecé hace 4 días." Y yo, "Bu, ¿cómo así?" Yo confiaba en usted, señora. ¿Cómo así? En ese momento yo dije, "Televisa presenta." A mí me tocaba decirles a ellos que eso no era un resfriado ni nada de eso. Yo reviso la panadería primero de la señora y literal tenía unas lecciones como si fueran hechas por un piojito que le dicen piojo pancho o le dicen la arilla, pero ese piojito se pega solo con relaciones, o sea, que la persona que lo tenga se lo pega a otra haciendo.
Llegó mi momento, yo les dije, "Bueno, les voy a contar. Ustedes tienen algo que se llama piojo Pancho, oladilla. Eso es un piojito que se pega por medio de relaciones. El doctor me dice, "No, no, doctor, imposible. Si yo hace 6 días ella y yo tuvimos" y se quedó así. Justamente hace 6 días había tenido relaciones con su esposa y al quinto día, o sea, un día después de eso, empezaron las rasquiñas.
esposo se quedó como callado pensando como unos, no sé, 30 segundos y le dijo a la esposa, "¿Tú te acostaste con el chóer?" Yo estaba así, "Wow, Dios mío, me siento en VIP." Yo necesitaba en ese momento como unas palomitas, como que tóquenme para ver si es verdad lo que está pasando. Amores, tenía el chisme ahí frente de mis ojos. Yo no lo busqué, él me buscó a mí.
Ella se puso nerviosa automáticamente y le dijo, "No, no, no, no, amor, ¿cómo se te ocurre?" Ella se molestó conmigo. Doctor, usted está queriendo decir que yo le fui infiel a mi esposo. Usted no respeta. El señor se para de la silla, abre el consultorio y el chófer está fuera y lo va levantando, lo tiró al piso y le empezó a decir, "Deme, dime que te acostaste con mi esposa." Y yo, "Ah, Dios mío." Amores, a todos los pacientes se les quitó la enfermedad que tenían porque todos se pusieron cámara
de seguridad. Había una que se había desmayado y yo la vi más alerta. Qué alerta. Aeropuerto. Llega el de seguridad, pero el de seguridad se quedó como bloqueado viendo la situación, no estaba chismoseando, estaba bloqueado. Y al ratico lo separa y el chófer le dice a él, "Jefe, perdón, jefe, perdón. Fue ella quien me buscó." Y uy, señora sucia. Yo los metí a los tres al consultorio y les dije, "Quieran o no, se odien o no, el tratamiento se lo tienen que hacer los tres al mismo tiempo." Yo le dije
que tenían que comprar permetrina al 1%, se lo tenían que aplicar una vez por semana en la zona de dejarlo como 10 minutos y después retirarlo lavando. Les dije que después a los 10 días se lo tenían que repetir. Ellos con la infidelidad y en el punto y la cosa me hicieron caso. Qué amores. El tratamiento es de cooperación. O sea, si no se tratan los tres, van a seguir contagiando a la gente.
Entonces, tocaba estar pendiente. El señor fue el primero que salió del consultorio y se fue. El chóer se fue detrás de él rogando por su trabajo. La señora cuando sale del consultorio, todos los pacientes mirándola. Ella dice, "¿Qué me miran?" Yo, "Pues no sé, señora, ¿será porque usted acaba de hacer un show aquí?" Ay amores, el chisme es tan rico.