Empleada doméstica dormía al niño con medicamentos y nunca más se levantó. ¡Uf! es de los casos que a uno le parte en el corazón. Resulta que me ingresa al servicio de urgencia un niño de 3 años de edad en compañía de su mamá, su papá y la empleada doméstica. El niño no respondía, no tenía pulso, tenía los labios morados y nos los entrega su mamá llorando sin saber que había pasado.

Nosotros rápidamente metimos al niño, hicimos todas las maniobras. En eso duramos como 30 minutos y desafortunadamente el niño no respondió. ¿Qué había pasado? No entendíamos. Éramos dos médicos. Nos tocó acercarnos donde los familiares a dar la noticia. Intentamos usar las palabras más empáticas, pero en una situación como esta cualquiera cae en lágrimas. La mamá lo primero que dice es que no entendía lo que estaba pasando.

Se tocaba la cabeza y decía, "No entiendo. Yo dejé a mi hijo bien." Le preguntaba a la empleada doméstica que había pasado y ella le decía, "No sé." que él estaba dormido. Yo miro a la empleada doméstica y yo noto que algo en ella no estaba normal. El otro médico que estaba conmigo, yo no me había dado cuenta, pero le había ordenado a la enfermera que tomara unas muestras de sangre para hacer unos laboratorios.

Él me dijo que había mandado a hacer una prueba de toxicología también y cuando yo me acerco a ver el resultado, tenía altas dosis de un medicamento que usan los adultos para dormir. Te lo juro que yo quedé asombrado. Yo me acerco de la mamá y le digo, "¿El niño tomaba algún medicamento? ¿Le dieron algún medicamento? La más. No, no, no. Él no toma nada.

Él es un niño. Pues cuando le da dolor de cabeza le daba cetaminofen, pero él no toma medicamentos. Doctor, yo le pregunto a la que lo cuidaba y cuando yo le pregunto, ella empieza a llorar. La mamá la mira y le dice, "¿Qué está pasando? ¿Por qué lloras?" Yo no quería que me dijera lo que yo estaba pensando dentro de mí. Ella se quedó bloqueada.

Nos tocó sentarla. Vimos como una aromática y empezó a contarnos. Resulta que ella decía que normalmente le daba un medicamento en gotas al niño para que se tranquilizara y se quedara dormido mientras ella hacía todos los oficios, la comida y demás. Ella nunca había tenido problema con ese medicamento y que se los daba y ellos se relajaban. Ella dice que ya le había dado dos gotas al niño y el niño seguía todavía como hiperactivo y ella no sabía qué hacer porque el niño no la dejaba hacer los oficios.

Ella tomó la decisión de darle cinco gotas más. Ella nota que el niño se queda dormido y es donde dice como que ya puedo hacer mis oficios. Al pasar una hora, ella se da cuenta que el niño no se levanta. Pasan 2 horas, el niño no se levanta, pero ella no va a revisarlo. A las 4 horas después de que le dio el medicamento, fue a revisar al niño.

El niño no respondía, no se levantaba. No hizo absolutamente nada porque pensó que el niño estaba dormido profundamente. Y cuando llegan los papás preguntan, "¿Dónde está el niño?" y le dice, "No, él se quedó dormido. Ya tiene ratico dormido." Es donde la mamá decide llevarlo o traerlo al servicio de urgencia. Estos casos parten el alma a cualquiera, que los niños son alegría, son hiperactividad, son emociones.

Tengan mucho cuidado a quién le dan la vida de su hijo para que los cuide. Los niños no se tranquilizan con medicamentos, se tranquilizan con atención. Automáticamente nos tocó pues llamar a la policía que se hiciera una investigación, se llevaron a la empleada y quedó una mamá y un papá destrozados y seguramente con una culpa de toda la vida por pensar de que si no lo hubiesen mandado a cuidar con ella, aún estaría vivo.