Enfermero borracho habla de más. Resulta que en el servicio de urgencia llega un enfermero que trabaja en el hospital, pero que no se encontraba en turno porque estaba demasiado borracho. Había traído un amigo para que le pusiéramos un suero y leáramos la borrachera que tenía. Cuando él ingresa y me ve, me dice, "Doctor, usted sí me cae superb." Yo lo senté y le dije a una enfermera que le colocara un suero.
Esa enfermera era hija del coordinador médico del hospital. Cuando ellos se ven, yo sí me doy cuenta que él la mira como muy raro. La segunda vez cuando ella le va a quitar el suero, él le dice, "Ya le dijiste a tu esposo que tu hijo es mío." Yo quedé bu. ¿Cómo así, enfermero? Le dice, "Cállate, cállate, cállate." Me dice, "Doctor, nos deja un momento a sol." Yo le dije, "No, él es mi paciente." Él se echa a reír, pero se empieza a reír mucho y ya se sale y él
sigue riéndose. Yo obviamente no me iba a quedar con ese Jim ahí, ¿no? Yo le digo, "Ajá, Yamilo, cuéntame. Y esa borrachera por qué me dice, no, doctor, ¿en cuándo usted sabe?" Yo le dije, "Por ahí vi que le estaba molestando la vida a la enfermera diciendo que el hijo de ella es tuyo." Me dice, "No, doctor, yo no le estoy molestando la vida, es que es verdad." Y yo, "¿Y yo cómo así?" y me dice, "Doctor, lo que pasa es que el esposo de ella es un señor de 50
años que le obligó el papá que se casara con ella. Ese hombre no puede tener hijos. Ella me dijo que quería quedar embarazada. Me pagó y yo se lo hice, doctor. Pues usted sabe que yo soy soltero. Y yo me dice, "Pero doctor." Ajá. Usted sabe. Mírele la cara al niño de ella para que vea que se parece a mí. Yo dije, " chim está muy bomba." Yo le creía y les digo, ¿por qué?
Porque los borrachos dicen la verdad. Dije, "Esto no solamente es ese chisme, él debe tener más. Yo le digo, "Uy, te lo tenías bien guardado. Tienes algo más guardado por ahí." Pero se lo juro que mi intención no fue obtener información. Mi intención fue que él hablara y que no se queda dormido. Ustedes saben. Ajá. Y me di, "Doctor, yo le voy a decir la verdad." Pues yo a la mamá de ella también me la comí.
Yo como yo dije, "No, no, ya está hablando de más." Porque era la esposa del coordinador médico, o sea, la mamá de la enfermera. Y el coordinador médico y su esposa eran cristianos. Me dice, "No, doctor, eso no es mentira. Tú no me crees. Yo le dije, "No, no, no. Deja de estar hablando de más." Y me ha mostrado un video. Los dos se grabaron teniendo Ajá.
Yo cuando le veía la cara y yo decía, "Esa señora a veces llega al consultorio a decirme, "Dios te bendiga." Yo estaba impactadísimo. Yo no sabía qué hacer con toda esta información. De repente yo recibo una llamada de mi hermana y yo me metí como al cuarto de los médicos donde uno descansa y yo empiezo a contarle. Yo le solté la sopa.
Yo dije, "Yo esto se lo tengo que contar a alguien." Mi hermana, "Anda, ¿cómo así?" Yo sé, hermana, fíjate que esto y lo otro y la esposa y se acostó con la hija y la embarazó. Ese enfermero era tremendo. Y quien lo viera normalmente en los pasillos calladito, tranquilo. A esos callados hay que tenerle miedo. Es que la enfermera pensó que como él era muy callado no iba a decir nada.
El peor error fue que lo llevaran a urgencia borracha. Cuando yo termino la llamada con mi hermana y que me decido volver a ir al servicio de urgencia, yo abro la puerta para salir y pegado la puerta estaba el coordinador médico escuchando todo. Se lo juro que mi cara, mi cara fue como que, ay, me llevó el que me trajo. Yo dije, "Ya me echaron del trabajo, me acaban de echar." Él me dice, "Doctor, ¿es cierto lo que usted está diciendo?" Y yo le digo, "Doctor, la verdad sí está en
urgencia y él me contó todo esto a mí." Yo dije, "Ya me echaron, ya me despido." Y se marchó. Ya le libertad. De repente me dice, "Doctor, muchas gracias por esa información, de verdad estoy muy agradecido con usted." Y yo, "Y esta Rosa, yo nunca había sentido un agradecimiento así tan grande por alguien que yo le haya contado un chisme." Amores, los chismosos no siempre somos malos.
Él se va al servicio de urgencia y le arma su saperoco. Lo único que sé es que le di salida al enfermero y no volvió más. El coordinador médico me dijo, "Te agradezco por favor que esto no lo sepa más nadie porque está en juego la reputación de mi esposa, de mi hija y mío." Y yo, "No, no te preocupes, no te preocupes que yo no se lo voy a contar a nadie.
Yo soy una tumba." Bueno, medio abierta, pero soy una tumba al final. La esposa seguía dándomelos. "Dios te bendiga." Todos los días no vi más al enfermero por el hospital. Yo cada vez que veía la fema yo decía, "Dios mío, qué suceso.".