Niño me dice que quiere ser un angelito porque no se siente bien. Creo que esta ha sido la historia más triste que me ha pasado en mi vida. Resulta que yo me senté en un café de Madrid a comer algo y noto que una mamá está con su hijo comiendo una merienda. Yo me distraje y empecé a ver y me quedé mirando como a la señora y la señora me dice, "¿Quieres venir acá?" "Pues te veo solo." Yo reaccioné y le dije, "Bueno, perdón.

Yo me acerco y le pues empiezo a molestar al niño y le empiezo a decir como, "Ay, qué te gustó tu comida, cómo te llamas, cuántos años tienes." La mamá enseguida me dice,, no, pues él es un niño superalegre, super emotivo, tiene unos hermanitos. El niño se veía muy alegre, pero notaba algo muy raro en él. Yo me presento y le digo, "Hola, mucho gusto, yo soy médico, soy colombiano." Le dije que venía por unas vacaciones y pues claramente que quería disfrutar y conocer personas.

Me dice, "Ay, doctor, ya que me dice que es pues doctor, ¿le puedo preguntar algo?" Y yo, "Claro, claro, sin ningún problema. Pregúntame." Me dijo, "Doctor, mi hijo hace unos meses tiene un pensamiento que él quiere ser un angelito." Y yo le dije, "¿Cómo así si él es un angelito?" Ella me dijo, "No, doctor, que él se siente cansado de muchas cosas de la vida y que quiere ser un angelito y descansar." Cuando ella me dijo eso, yo dije, "Pero, ¿cómo así?

O sea, si él es un niño que tiene solo 8 años, ¿cómo puede pensar eso?" Y me dice, "Doctor, yo quisiera que usted hablara con él." Y pues yo sé que a veces los hijos no cuentan cosas a los padres por pena, pero yo quisiera que usted hablara con él porque me da mucho miedo que el día menos pensado se vaya. Vi una madre preocupada por su hijo y yo dije, como un niño tan pequeño tiene que pasar por tipo de situaciones, o sea, que quiera ser un angelito.

Yo le dije, "Si quieres ve adentro del café y pregunta algo." Y yo me quedo hablando con él. Yo le dije, "Hola, ¿cómo estás? Cuéntame qué te gusta hacer, te gusta jugar, cuál es tu programa favorito?" Y yo le pregunté, "¿Y qué quieres ser cuando seas grande?" Y me dijo, "Quiero ser un angelito doctor porque quiero cuidar a mi familia desde arriba." Lo juro que nunca había escuchado algo tan fuerte en mi vida.

Fue como si el mundo se me estremeciera por un segundo y fuera el segundo más largo del mundo. Ver ante tus ojos un niño tan vital. Pensar en que quiere ser un angelito es duro. Porque yo a esa edad seguramente pensaba en que quería ser médico, policía, astronauta, profesor, pero nunca pensé que quería ser un angelito. Yo sostuve como mis lágrimas, se me partió el corazón en mil pedazos, pero le dije, "¿Y por qué quieres ser un angelito?

¿Qué pasa o qué te hace pensar en qué quieres ser un angelito?" me dice, "Doctor, estoy cansado de que mis compañeritos me molesten, de que todo el mundo me moleste, que hay hayan veces que de pronto no me traten bien." Mi mamá va una vez, dos veces, cinco veces al colegio y pues nadie soluciona nada. me cambió de colegio. Me siguieron molestando.

Yo creo que el problema soy yo, doctor. Ver a un niño decir esas palabras es como muy difícil. ¿Cómo le digo yo a un niño de esa edad que él no es el problema? ¿Cómo le digo yo a ese niño que la sociedad no está preparada para corazones como el de él? La mamá llegó, me notó bastante tocado. Claramente no iba a llorar delante del niño, pero tenía un nudo en mi garganta.

Aquí, aquí, aquí. Le di unas indicaciones que siguiera y se fueron. Y es que les soy sincero, ni siquiera culpo a esos niños que seguramente le hacen o lo molestan. Tampoco justifico que los papás reprendan de una manera agresiva, porque los niños a la final son el reflejo de lo que vieron en su casa. Y si en su casa vieron problemas, va a reflejar problemas.

Y si en su casa vieron valores, van a reflejar valores. Entonces, los papás creen que la solución es reprenderlos, castigarlos y no. La solución es reevaluar la faceta de padres y revisar si estamos haciendo algo mal, si estamos educando mal, porque muchas veces los niños no nos dicen nada, no comentan nada por miedo a que los regañen. Muchas veces los niños se comportan de una manera incorrecta simplemente porque en su casa noen valores.

Y estos mismos niños van a crecer y cuando crezcan los mismos padres tienen el derecho de decir, "Mi hijo se descarrió, mi hijo agarró un mal camino." Pero no se dan cuenta que el problema no fueron ellos. Te invito a ti como padre, como tío, como abuelo, como hermano, como hijo, a que no reprendas, a que enseñes valores, respeto y responsabilidad familiar, porque es la solución para que muchos niños no quieran ser angelito.