Les voy a contar cómo fue mi conferencia en el país más hermoso del mundo. Y te digo que es el país más hermoso del mundo porque un país lo caracteriza su gente y su gente me enseñó que no importa la situación, sonreír y echar para adante es la solución más importante para cualquier problema. El día de ayer llegué a mi conferencia, fui el último.

Antes de mí habían varios ponentes y había más de 800 personas. Era un teatro totalmente lleno. El sentimiento de satisfacción en mí fue muy evidente. Le pedí mucho a Dios, le di muchas gracias a Dios porque uno, nunca me esperé que la vida me retribuyera tan bonitamente. Y dos, nunca pensé que 800 y más de personas que estaban ahí estuviesen juntas solamente para una cosa, el chisme, la motivación y las ganas de sonreír.

Cada vez que una persona me encontraba o cada vez que una persona me miraba era sonrisa, alegría, emoción. Y si me preguntaran hoy, dime una palabra para caracterizar al venezolano, resiliencia. Yo podía verlos a todos desde arriba y se lo juro que cuando me llamaron para entrar a dar mi conferencia, simplemente los veía todos y todos me grababan y eran muchas sonrisas, o sea, era algo que me dejó congelado.

Y cuando les digo congelado no es mentira, me quedé congelado, frío, no sabía cómo empezar mi conferencia, se me olvidó todo y así fui. Me dejé llevar, seguí hacia el frente y de ahí no paré. Mi conferencia empezó hablando de una comparación que yo di acerca de que siempre que uno hace conferencias, lo último que deja son las gracias, agradecerle al público.

Pero mi concepto, lo primero que uno hace cuando habla con Dios es agradecerle. Gracias por un nuevo día, gracias por los alimentos, gracias por todas las cosas que has hecho por mí. y decidí empezar mi conferencia dando gracias porque no hay algo más bonito que agradecer todas las cosas que Dios te está regalando. Hubo muchos momentos sentimentales, pero el que más me marcó fue cuando yo les dije a todos los que estaban ahí, una de las canciones que a mí más me gusta y que me hace sentir en el corazón

como esa esencia venezolana es la de llevo tu luz y tu aroma en mi piel. Cuando yo canté ese pedacito, todos me siguen y era, Dios mío, era como escuchar una voz angelical, muchas voces unificadas. Así que hacer no lo podía creer. Lloré muchísimo. Se me salieron las lágrimas, se me estemeció el corazón. Escucharlo era erizarte. Otra de las cosas que nos movió mucho es que en mi conferencia yo trataba acerca de los procesos que yo he tenido en mi vida, en mi carrera y en todo.

Y mostraba una foto de mí cuando estaba en mi escuela, mostraba una foto de mí cuando estaba en mis prácticas clínicas y mostraba una foto de mí con uno de mis pacientes felices. y les mostraba que a pesar de que el proceso fuera difícil y que mis inseguridades y algunos temas o conflictos internos estuvieron ahí para decirme, "No, stop, no lo vas a hacer", yo decidí fluir y lo hice posible.

Entonces hay un video, hay un video viral en TikTok donde hay una canción que dice, "Yo que fui tormenta, yo que fui tornado." Se me acercó una de las asistentes a la conferencia y me dijo, "Doctor, ¿podemos cantar la de yo que fui tormenta?" Yo le dije, "Bueno, hagámoslo." Y todos, todos lo hicieron. Ah, claro. Listo, vamos a hacerlo. Me gusta. Listo.

¿Ustedes saben cuál es esa canción que yo que fui tormenta? Sí. Esa canción está. Vamos a cantarla todos. Eso, ¿verdad? Listo. Uno, dos, tres. Yo que fui tormenta. Yo soyado. Fue algo tan emocional que se lo juro, yo nunca había vivido algo tan bonito en el tiempo que tengo de vida. ver como la gente se acercaba para tomarse fotos conmigo. No era una, no eran dos, eran 800 personas.

Que cada una tenían un familiar venezolano en otro país que quería un video, que cada una venía con sonrisas, sueños, ilusiones, que cada una me decía, "Me inspiraste a estudiar medicina." Te lo juro que eso no tiene precio. Yo veía hacia abajo y veía tanta gente que yo no lo podía creer. El amor, el cariño que sentí, me sentí como en casa, me sentí como en familia, me sentí con amigos.

Se lo juro que me da sentimiento. De Venezuela he aprendido que es mejor que te dejes sorprender, que las expectativas, aunque sean muy altas, siempre te vas a sorprender, porque el venezolano es todo lo que está bien. Y si tú no estás en tu país y te encuentras en otro lado, date un abrazo, porque la fortaleza que tú tienes de estar lejos de tu familia, lejos de tu país y lejos de tantas cosas que fueron importantes para tu crecimiento, de verdad que sí hacen falta.

Eres fuerte, eres valiente y algún día volverás. Te amo, Venezuela. Yeah.