Me fui infiel, lo perdoné y puso el carro y la casa a mi nombre. Lo vendí y me vine a vivir a España. No lo puedo creer. A ti, Ruby Teresa, la usurpadora, te quedan pendejas y están orgullosas de ti. Mis respetos, lo volviste a hacer, Yamile. Devoraste y no dejaste ni las obras. Te admiro y te venero.