Y ahorita me estaban diciendo, "Ay, no, pero es que tú siempre estás metido en todo. Tú estás siempre en el chisme." Y yo, "Culpa mía no es. Lo siento, pero perdóname, respétame, respétate. Yo no tengo la culpa que yo esté situado en un lugar haciendo alguna tarea u obligación laboral y de repente eso caiga del cielo como si fuera un milagro. ¿Quién soy yo para decir que no a las obras del.
Señor? Si me viene un chisme, yo me lo mastico, me lo digiero y luego lo excreto, porque los demás también necesitan saberlo.