Le besó el hoyo a su marido y se desmayó. Resulta que Migres una paciente femenina en compañía de su esposo al servicio de urgencia. La paciente superinconsciente, no reaccionaba, estaba mal, la frecuencia cardíaca superbajita. Su esposo, por favor, ayúdeme, doctor, ayúdeme, por favor. Nosotros la metemos enseguida urgencia y empezamos a examinarla, empezamos a ver qué tenía. Literal no reaccionaba. Yo le pregunto al esposo, "¿Pero, ¿qué estaban haciendo?
¿Qué pasó? Porque está así literal nos tocó colocarle monitor, todo, solución salina, todo, todo. El esposo me dijo, "Doctor, yo no le puedo contar, pero si ella se llega a levantar de ahí, se lo juro que le cuento, pero por favor sálvela, doctor, sálvela." Yo me imaginé de todo, se lo juro. Yo dije, "Dios mío, ¿qué estarán haciendo? Dios mío, alguna secta." La paciente como a los a los 30 minutos se levanta que, ¿dónde está mi esposo?
¿Dónde está mi esposo? Yo le dije al esposo, "Ven acá, ya se levantó tu esposa, pero espérate ahí. Tú me prometiste que me ibas a contar qué pasó. Cuéntamelo todo ya mismo. Me dijo, "Doctor, pero por favor no me juzgues." Yo no, yo no tengo por qué juzgarte. Mi doctor, pero por favor que esto no lo sepa nadie. Menos eso aquí no hay posibilidades que nadie sepa.
El paciente viéndome en TikTok me dijo, "Doctor, lo que pasa es que yo quería experimentar algo nuevo hace mucho tiempo. Yo le dije a mi esposa y le venía contando que yo quería que me diera un besito allá atrás. Y yo, ¿cómo así, amigo? Trataba de no hacer cara de sorpresa, pero yo internamente era, "Wow, cómo me di, doctor", y pues llegó el gran día y pues doctor, nosotros estábamos tomando cervezas y todo eso y pues se dio la oportunidad, ella me dio un beso allá y no duró ni 10
segundos, doctor, y se cayó de la cama desmayada y fría, doctor. Y yo le dije, "Pero ven acá, tú te lavaste ahí, no sé, comiste, tomaste bastante líquido, tomaste fibra, no sé, comiste bien." Me dijo, "Pues doctor, yo comí en la mañana unas sopas de espinacas, ¿?" "Yo, doctor, eso se tenía que lavar." Y yo, "Dios mío, ¿cómo así?" Pobrecita Yamil. Yo cuando me acerco de la paciente y llego con el esposo, el esposo le pedía, "Perdón, amor, por favor, perdóname, perdóname, no vuelve a pasar." Y ella le dijo, "Amores,
¿que no va a volver a pasar?" Yo la miraba ahí a los ojos y me la imaginaba metida dentro de ese hoyo. Gente, está bien que lo quieran hacer, pero hombres, mujeres, lávense, échense su restregadita. No me quiero imaginar cómo estaba esa condición allá atrás para que esta mujer se desmayara. Pobrecita esa mujer estuvo a esto de conocer a San Pedro. Esa mujer se fue y vino.
Y lo que yo digo que esa es la poderosa, mi gente, porque la desactivó, la reinició.