Paciente que fue un motel y le dio sarna. Resulta que ingresa un paciente masculino de unos 47 años de edad con muchas lesiones en la piel, o sea, en el cuello, en la espalda, en los brazos. Él me refiere que había comido algo y le había dado esa reacción alérgica. Yo reviso bien la reacción y como tal yo no lo veía como una reacción alérgica porque habían unos surquitos, o sea, habían como unas manifestaciones muy características de la sarne.

A mí algo aquí me parece super extraño. Él me dijo, "Doctor, mi esposa está fuera, ella puede entrar." Y yo, "Bueno, si tú lo pides, que entre." Yo empiezo a analizar el caso. Dije, "Ha tomado algo que comió." me dijo que solo había comido un arroz y que no había tomado nada de medicamento. Yo, pero qué alergia superrara, o sea, eran unas lesiones, no era alergia.

Yo le tomo foto y le muestro al dermatólogo y al infectólogo y me dice, "No, eso es sarna, escabiosis." Me dice la dermatóloga, "Eso seguramente que estuvo en un motel y le dio sar, ¿verdad?" Gente, la sarne es lo mismo que la escviosis. Eso es un piojito que habitualmente se encuentra en los moteles, por eso le dicen la sarda motelera o la sardia de motel.

Y a partir de las 2 a 8 semanas empieza la lesiones empiezan a picar el zarpullito, tu esposo se rasca, te fue infiel. Yo entro de nuevo al consultorio y le digo, le empiezo a hacer otras preguntas. Le digo, "Señor, usted lo que tiene es sarna, escaviosis." Y me dice, "No, doctorico, ¿cómo yo me voy a contagiar con eso?" Yo le dije, no, que eso es un piojito que se adhiere por las sábanas, por lugares de pronto donde concurren muchas personas en el mismo lugar.

Es lo mismo que el ácaro. Le intenté como explicar y la esposa dice, "Doctor, pero superraro, él no tiene eso porque yo todas mis camas las limpio con antiácaros yo, Televisa presenta." La esposa me dice, "Doctor, pero entonces qué puede ser." Y yo le dije, "Es sarna, escaviosis. Yo le voy a dar tratamiento, pero es escvioso, dice la esposa. Entonces, ¿cómo se contagió, doctor?

Deme una respuesta. Yo le dije, "¿La verdad o la mentira?" Mi esposo dice, "No, doctor, no es necesario. Ya deme el tratamiento." Y ya. Esposa, "¿Cómo que no es necesario, mi amor? Yo necesito saber cómo llegó ese piojo ahí. Wow. Oh, yo me sentía así como estamos presentando caso cerrado. Se lo juro que mi adrenalina empezó a subir. Yo no sabía qué contestar.

Se lo guró. Si la verdad o la mentira. Yo no dije motel nunca. Nunca. Yo le dije, "No, seguramente se acostó en otra cama y esa cama tenía." La señora se paró del consultorio y empezó a decirme, "Claro, ese fue el día que te pillé saliendo del motel, que me dijiste que estabas haciendo unos arreglos de electricidad, pero claro, te estabas revolcando con la otra." ¿Y dónde están mis palomitas?

No las veo. Yo empezó mi novela. Eso era una novela, mi gente. Le decía, "Amor, no es como tú piensas, no es como tú piensas." La esposa me pregunta, "Doctor, ¿es posible que una cama de un hotel pueda tener esa enfermedad?" Y yo, "Pues ahí se acuesta muchísima gente y todo esto." Pues sí, a caros tiene muchos. El paciente me dice, "Doctor, pero ¿por qué usted está diciendo eso si eso es mentira?" Y yo, "Entonces y yo que estudié, dime, no te pregunto.

Yo que estudié, fuiste tú el que le hiciste entrar y ahora me vas a decir a mí que la culpa es mía." Hay paciente de. La paciente lo cogió literal de la oreja, o sea, literal. Y le dije, "Señora, espérese el tratamiento." Y se fueron. No me respondieron nunca. Cuando yo salgo del consultorio a contar el chisme, no a contar, no, a informar a mis colegas, la esposa estaba jalándole los pelos a la hermana porque la hermana también tenía escviosis y ella la consulta la tenía con otra médico.

Yo, ay, Dios mío., todo queda entre familia. El de seguridad parecía era un muro de contención. Él no era guardia de seguridad, parecía un muro de contención, pero conteniendo el chisme para que no se nos fuera. Ay, Dios mío. Tengan cuidado con esas rasquiñas.