Resulta que ingresa una paciente al servicio de urgencias diciendo que tenía mucho mal olor en la panadería. Me cuenta que ya lleva así como cuatro meses, pero que ahora se siente bastante mal y le duele.
—Listo —le dije—, hay que revisarte para ver cuál es la causa de la infección.
Antes de que yo la revisara, llega Yamilo, que es el novio de Yamile, y me pregunta qué tenía su novia.
—Yamile tiene como una infección en la panadería, pero con tratamiento mejora. Vamos a revisarla para ver cuál es la razón.
De un momento a otro llega otro hombre diciendo que es el esposo de Yamile y que necesita entrar a verla. Wow. ¿Cómo así? Resulta que Yamile tenía un novio, un amante… y el esposo no sabía nada.
Le dije al vigilante que no lo dejara entrar todavía, que la paciente estaba en observación. Y yo en ese momento, mi gente, les juro que pensé: ¿dónde están las cámaras que me están grabando? ¿Dónde está el sonido de "Televisa presenta"? Ya empezó la serie del chisme. Señor, me has mirado a los ojos.
Me fui para la camilla de Yamile y le dije a Yamilo que necesitaba quedarme solo con la paciente.
—Yamile, afuera está tu esposo. —¿Cómo? ¿Cómo vino? Eso no lo sabe nadie. —Pues parece que sí lo sabe.
Cuando empiezo a revisarla, mi gente, sentí algo raro ahí adentro. Agarré el espéculo, abrí para revisar mejor… y veo una lucecita verde. ¿Qué panadería inteligente es esta? ¿Tiene wifi gratis?
Cuando lo retiro, lo saco, y estaba literal infectado —claro, es un objeto extraño—. Era un cuadrito muy pequeñito con una luz verde que decía GPS.
—Yamile, ya sé cómo tu esposo sabe que estás aquí. Tenías un GPS en la panadería. —¿Cómo así que un GPS? —Sí, míralo.
En esas entra el vigilante: "Doctor, el esposo está allá afuera". En un momento dejé de ser médico para sentirme la Doctora Polo. Caso cerrado.
Dejé pasar al esposo, pero me lo llevé a otro cuarto.
—Señor, su esposa tenía un GPS en la panadería. —Eh… ¿cómo así? —Dígame la verdad. ¿Usted se lo puso? —Sí, doctor. Lo que pasa es que un día ella estaba borracha y yo sentía que me estaba siendo infiel. Le metí un GPS y… pues se me olvidó. Hoy entré a la aplicación, me preocupé, y vi que estaba aquí en el hospital.
Ojo, mujeres, ojo: revísense bien, porque les pueden tener instalado un geolocalizador.
A la paciente le dieron ganas de ir al baño, salió al pasillo… y nos encontró a los tres afuera. Los dos hombres se miraron:
—¿Amor? —Yo soy el novio. —Yo soy el esposo.
Yamile se metió en el cuarto y se encerró. Estos dos empezaron a empujarse durísimo, yo tocándole la puerta, y el vigilante —en vez de separarlos— se quedó viéndolos como si fuera cámara de seguridad y no guarda de seguridad. Al final los agarró y los sacó del hospital.
Yamile tiró, dañó, pisó y partió el GPS. Le dimos tratamiento, duró como dos días y se fue.
Gente, cuiden esa panadería. En fin… si te gusta el chisme, ya sabes dónde encontrarme.