El día que una paciente vio un fantasma en mi consultorio, yo llamo a la paciente, lo Yamilé. Yamilé viene y abre la puerta y me dice, "Buenas, doctor." Yo, "Hola, Yamilé." Ella me dice, "Doctor, doctor, doctor." y ¿Qué sucede, Yamil? Doctor, es detrás de usted. Doctor, hay un espíritu de muerte detrás de usted. Yo, San Pedro, te me calvas que no es mi hora.
Ella me decía, "Sí, doctor, hay un espíritu de muerte detrás de usted. Lo estoy viendo. Reprendo todo." Y empezó la señora a reprender en plena consulta y me paré corazón. Señora, señora y me miraba a mí, o sea, yo sentía, "Señor, yo no me veo nada, yo no siento nada señora, usted me está vacilando, señora, ¿es verdad o es mentira?" Dígame la verdad.
Yo me puse frío, amarillo, rojo, verde, negro, todos los color. Quedé tieso así. La paciente me dijo, "Usted tiene que hacer lo que yo le diga." Lo bueno es que la paciente no venía sola, venía como con su hija, o sea, era una muchacha como de 25 años. Ella se quedaba callada, ella no hacía nada, ni una expresión, nada. Y yo me voy de aquí, nos vamos ya, señora, no hay consulta, se cierra el chuzo.
Yo le dije, "Sí, señora, por favor, sáqueme lo que yo tenga detrás de la espalda. Yo sí siento un peso ahí atrás." Empecé yo. Yo me sentía la paciente diabética, o sea, yo me sentí hipocondríaca, literal. Me sentía un peso. Ella me dijo, "Cierre los ojos." Yo en una de esas yo tenía los ojos cerrados y me hace pum. Yo, wow, wow, wow, wow, wow.
Lesiones personales, mi doña, se me calma. No me puede maltratar y uno, doctor, falta la otra. Porque hay que hacer como Jesucristo, que pega en una y le tienen que devolver la otra para que él entienda que somos nacidos por Jesucristo. Y yo, señora, pégueme otra vez, se lo pido, péguenme, péguenme. Y ella coge y me hace que yo, m, cálmate, cálmate.
Ella no te está maltratando, ella te está ayudando. Cuando veo a la hija riéndose, yo le dije, "¿Y cuál es el chiste para yo también reírme? Porque yo no lo entiendo. O sea, tengo un espíritu de muerte ahí." O sea, ahí ahí lo tengo. Y tú te burlas. Cuando yo le dije eso, la paciente se sentó y no dijo más nada. Y la hija me dijo, "Lo que pasa es que ella es paciente psiquiátrica.
Ella ve cosas, ella está bastante y yo y yo vengo con ella para que usted me le dé una orden con psiquiatría." Y yo, "Wow, o sea, yo no creía, yo decía, "Ella me pegó, ¿verdad? O sea, tú lo viste, tú viste que me pegó." Y la hija me dijo, "Sí, doctor, lo que pasa es que ella tiene eso siempre y pues yo no le puedo decir nada porque me pega a mí también, ¿no?
Pues ante todo resguardando su seguridad, pero la niña que se hunda." Lo bueno es que atrasé mi agenda y me tocó atenderla y atenderla como paciente psiquiátrica porque yo no podía hacer nada. Cuando yo le cuento eso a mi mamá, mi mamá me dice, "Hijo, te ve un espíritu atraído, mami, ya" me dijo, "Te puedo pegar." Yo te.