El perro que se metió al quirófano buscando a su dueño. Resulta que nos ingresó al servicio de urgencia un accidente de tránsito en donde estaba mamá, papá, hijo y perro. El accidente de tránsito no afectó ni al papá, ni a la mamá, ni al perro, sino al hijo. El hijo tocaba meterlo a quirófano porque de verdad estaba muy grave. Yo en ese momento era interno, o sea, como tal no me graduó de medicina, pero era interno.
Yo recuerdo que estaba rotando como por ortopedia, pediátrico y cirugía. Nosotros empezamos la cirugía, ya llevábamos como 40 minutos de cirugía y de repente nosotros escuchamos un ladrido de un perro dentro del quirófano. El perro empezó a saltar y a dar vueltas y a mover la y los quirófanos, para los que no saben, son zonas en las que no puede haber ni un solo germen.
O sea, tiene que ser una zona muy estéril donde no hay ningún microorganismo para evitar que cuando se abra un paciente pues se infecte. Cuando las enfermeras y nosotros vimos al perro ahí, quedamos pero en el perro se acercaba un poco a la camilla y ladraba y saltaba y Dios mío, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué ha un perro aquí? A mí ni siquiera me impactó el hecho de que estuviera el perro ahí, sino cómo llegó ahí.
O sea, por lo general las áreas de quirófano son las áreas más ocultas de un hospital. O sea, están como Dios mío, como escondido. Y quirófano estaba en un quinto piso. Literal, había que pasar varios pisos y además varias puertas para pasar el quirófano. Y por lo general hay muchos médicos, hay pacientes y pues lo ven lo notan. O sea, ¿quién quién no va a notar un perro un hospital?
O sea, cualquiera. El paciente, afortunadamente salió bien como a las 3 4 horas pudo encontrarse otra vez con su perrito. Y yo dije, "Dios mío, ¿cómo hizo el perro para llegar ahí?" Y yo me puse a averiguar. Dije, "Yo no me puedo quedar con esto aquí. O sea, yo necesito saber cómo hizo. O sea, ese perro volador no es. Y no creo que un médico, una enfermera, pues lo haya subido.
No creo. Le dije yo a mi amigo de seguridad, del guardia de las cámaras, "Muéstrame las cámaras de tal hora a tal hora para ver porque entró un perro al quirófano." No sé, Firuliz, qué poderes sobrenaturales tendrá, pero llegó. Me pongo yo a revisar las cámaras y sorpresa, esto no es firul, esto es firulay agente 007. perro es Perrielonito rico. O sea, literal, nadie se dio cuenta cuando subió.
O sea, la vida y todo se puso a su favor. Resulta que la mamá del niño lo amarró en una de las sillas de espera. Él poquito a poquito fue soltando la cuerda y se soltó, pero sin hacer un solo escándalo. Cuando sale de urgencias se da cuenta que la que sirve los almuerzos en todos los en todos los pisos de hospitalización pidió el ascensor y se le metió abajo, o sea, en la parte de abajo del carrito ese que se rueda donde van los almuerzos.
Seguramente se echó una almorzada de lo rico ahí. Me doy cuenta que la de los almuerzos no llegó al quinto piso, sino llegó al tercero. Se dio cuenta que alguien había pedido el ascensor y como que estaba demorado y la persona se fue, abrió la puerta de las escaleras, pero Firulif no cogió las escaleras. Él él esperó el ascensor. Cuando se cierra el ascensor, él no sabía qué piso agarrar, no sabía.
El ascensor subió al siguiente piso y ahí entra al ascensor la señora del aseo y como la señora del aseo tenía un tanque grande y era que se rodaba, ella se metió al ascensor y no vio que estaba el perro ahí. Esa señora sí iba para la zona de quirófanos a buscar toda la ropa sucha de los médicos que se ponen en quirófano, las sábanas y demás., el perro yo nada más lo veía en la cámara que se ponía oler todo el piso.
Obviamente pienso yo que olía pues como el olor de su dueño. Cuando llegó a quirófanos habían como seis o siete quirófanos y empezó a oler puerta por puerta. En el pasillo como nunca no había nadie. La segunda puerta olió medio metió la cabeza, abrió la puerta y vio que su dueño estaba ahí y se metió al quirófano. El perro no hizo ni escándalo y se quedó se quedó en una esquina del quirófano como por 10 minutos, mi gente.
Y después de esos 10 minutos fue que empezó a ladrar y nos dimos cuenta. Yo dije, " perro deberían contratarlo a la, no sé, a la policía, a la DEA." Cuando ya a los días le vamos a dar salida al niño, yo miraba el perro y decía, "No lo puedo creer." Literal, "Yo soy tu amigo fiel." Mi gente, Firulay me dejó a mí, pero impresionado.