Enfermero me pide el computador para imprimir y el archivo era capturas de pantalla de una infidelidad. Resulta que yo eran las 8 de la mañana y yo estaba en turno. El computador como era el de Triash era el único que tenía la posibilidad de imprimir porque los demás había que pedirle a las auxiliares de enfermería que te hicieran el favor. El enfermero me dice, "Doctor, ¿me presta un momentico el computador que voy a imprimir unas unos triash de unos pacientes que pues no me lo imprimieron?" Y yo, "Qué raro, si

yo siempre mando a los pacientes con su triash impreso." Dale, no pasa nada. Voy por un café y yo iba pensando en el tema. Está raro, pero bueno, llego, ya no había nadie en el computador, como no tenía paciente de ingreso, me pongo yo en el celular un ratico a ver redes y demás y se me viene como un aromeo. Huele como de verdad.

Cuando me llega a mí ese aroma es porque es así. Me dio como la curiosidad. Yo dije, "Ven acá, yo tengo como un como una sensación. Entré en el computador y yo dije, voy a entrar en reciclaje, en la en la aplicación del computador donde uno borra las cosas y que quedan ahí y veo un archivo que dice no abrir. Ven acá, ¿cómo así que no abrir si computador es prácticamente mío?

Yo soy el de Triach y yo lo tengo que abrir, me voy para últimas impresiones y era ese archivo, no abrir. Entonces él como que lo eliminó, pero no se dio cuenta que uno también tiene que eliminarlo de la bandeja de la papelera. Cuando restauro el archivo y lo abro, había como un texto que era la primera hoja y era como la carta así que leyó Betti la fea cuando descubrió a Armando y al otro.

No sabía que él estaba ennoviado en secreto de una médico. Era como una carta de amor y al final decía, "Y como sé que tú también me amas, ya me di cuenta con pruebas cuánto me amas a mí." Cuando yo bajo eran puras capturas de pantalla de WhatsApp, eran como ocho hojas. Ella se chateaba con el mejor amigo de él que era fisioterapeuta del mismo hospital.

Ay, Dios mío. Yo no sabía que esto se daba aquí. Claro, imprimir, imprimir. Otra copia. Lo termino de imprimir la última hoja, me llega un paciente, lo atiendo y todo, pero yo estaba feliz. Llegó mi hora de descanso y me fui para el cuarto de médico. Encerré en el baño y empiezo a leer yo esas capturas. Mandaban fotos, él con su trolón y ella con su cosón, una panadería.

Yo esa era la señora panadería. Ay, Dios mío. O sea, médico con razón se le pintaban el uniforme. Ella le decía, "Mi osito rabioso." Él le decía ella, "Mi patica atrevida." ¿Qué dirá la pata de esto? Ella le decía, "Claro que sí, mi oso rabioso. Me encanta que tengas rab todas las capturas." Y al final había una hoja decía, "Estas capturas de pantalla a esta hora ya le llegaron a tu familia." Oh, y a mí también me llegaron.

Yo no sabía qué hacer con esas hojas. Yo dije, "Dios mío, ¿qué hago?" Las dejé un momentico en la gaveta de mi escritorio del consultorio. Se me olvidaron y al día siguiente no tenía turno yo sin otro médico. Y me acuerdo yo el día que llego yo a turno otra vez, que era a los dos días. Digo, yo dejé unas hojas aquí, voy a buscar.

Cuando la busco, no estaban, amores, todo el hospital se enteró. No fue mi culpa, no fue sino el que las agarró. Ni el que las agarró supo que yo las saqué, ni yo sé quién fue el que las agarró. Ay, no en Chim es una cosa tan perfecta. Y como yo sé que usted quiere prueba, comparta video y sígame por Instagram como @tasm.

me escribe al DM y me dice, "Doctor, mándeme las pruebas.".