Que fue la luz del hospital en pleno trabajo de parto. Creo que ha sido la adrenalina más grande que yo he vivido en un hospital. Resulta que yo me encontraba haciendo una sutura en por una herida en un brazo y el hospital estaba llenísimo, llenísimo. Ingresa una paciente femenina, unos 24 años de edad, en trabajo de parto, ya lista, ya, ya, ya.
Yo le digo a la enfermera, "Enfermera, ayúdeme con la sutura mientras yo reviso esta paciente." Yo estaba literal solo porque todos estaban ocupados. enfermera agarra todo, me quito los guantes, me dirijo donde la paciente, la reviso. La paciente estaba lista, o sea, lista para montarse un tocófano y seguir pujando. Como pude, la monté,, le dije, "Venga, vamos a empezar. Puje." Ese cuarto donde hacíamos pues los trabajos de parto, cuando son partos naturales, no tenía ventanas, o sea, era un cuarto, amores, en pleno trabajo de parto se fue la luz.
El bebé quedó como en la mitad, o sea, como que ya había salido todo el torso y faltaba como las piernecitas. Amores, yo me caí, me asusté. Claro, porque normalmente cuando sale un bebé hay algo que se llama verbis casiosa, que es como lo que recubre al bebé, los babositos y eso resbala. Yo no veía absolutamente nada. Yo no podía ni agarrar una linterna, ni el celular, ni nada.
El hospital en ese momento no tenía luces como de emergencia, nada. La mamá me decía, "Doctor, cuidado con mi bebé, cuidado con mi bebé." Yo le dije, "Mami, no te preocupes, no te preocupes. Sigamos." Salió el bebé, salió. Yo dije, "Tengo miedo de que salga de pronto, no sé, con hipoxia o que salga mal." Amores, sin ver, toqué el cordón umbilical, le puse las dos pinzas y corté, o sea, sin ver, o sea, todo era como palpando.
Automáticamente agarro yo una sábana como algo para cubrir al bebé que tenía yo al lado y agarré y me tiré al suelo con el bebé. yo acostado y el bebé encima de mi de mi de mi uniforme y con la manta para cubrirlo, mientras yo me arrastraba a lo que yo creía que era la puerta para intentar abrirla y gritar, porque amores, yo gritaba en ese cuarto y literal se escuchaba era mi eco.
Yo decía, "Auxelio, ayuda." Una lámpara. O sea, fue adrenalina, adrenalina. Mamá me decía, "Doctor, mi bebé está bien. Dígame." Y obviamente eso también me estresaba. Y le decía, "Mamá, no te preocupes, está bien, no se va a caer." Mi miedo más grande era que se cayera. Claro, porque imagínese sin luz, los guantes resbalosos, había una posibilidad de que se pudiera caer. Yo por eso me tiré al suelo, me acosté y el bebé estaba conmigo abrazado.
¿Cómo pude? Logré encontrar la puerta, me resbalé y me senté, o sea, me senté, ya no estaba acostada y con la otra mano abrí la perilla de la puerta. Amores, yo me sentía como, Dios mío, no sé, agente 007, me sentía, no sé, en investigation discovery. Cuando yo abro la puerta, empiezo a gritar, una lámpara ayuda en trabajo de parto. Claro, amores, como yo estaba solo, no tenía auxilio de nada, a mí lo que me preocupaba era que el niño pues no se había adaptado, no había lo agarrado pediatría, no
le habían hecho nada. Llegó un estudiante de medicina y el estudiante de medicina fue el que me socorrió. Entonces, él prendió la lámpara, yo agarré la incubadora, lo metí como que preparé todo. Yo le decía la mamá, "Mamá, ¿te sientes bien?" me decía, "Sí, doctor, no se preocupe, primero mi bebé." Eso a mí me generaba mucha más tranquilidad porque donde la mamá en ese caso se hubiese sentido mal, se hubiese desmayado, hubiese, no sé, tenido hemorragia, lo que sea, obviamente todo se hubiese despelucado más.
Como a los 20 minutos llegó la luz, pude ya acercarme donde la mamá, terminar de sacarle la placenta, pero yo literal temblaba, yo ni siquiera le había visto la carita al bebé, nada, porque todo estaba oscuro, el bebé estaba tranquilo, hermoso, o sea, literal, yo creo que fue Dios. Pero la pregunta es, ¿quién se prepara para atender un parto sin luz? O sea, eso es una vaina loca.
A los días le dimos salida a la mamá y le llamamos en el hospital como el nombre o el apodo del bebé, el niño de la luz, porque literal fue una luz en ese momento.