Señora de un asilo con un celular en el ocho. Es que las abuelas son creativas. Resulta que me fui para un asilo con unos amigo hacer como una dinámica, una cuestión, revisarlos, tomarle la presión. Muy recreativo de mi parte. Cuando llego y me presento y digo que somos médicos, que venimos aquí a que pasen un rato muy genial, yo vi que una de las señoras que estaba en el asilo estaba como muy ay miraba y me miraba y me miraba hasta que se me acercó.
Yo fui con la intención de pasar un rato a Mino. No pensé que el chisme me estaba persiguiendo desde que salí de mi casa. Es normal que un abuelito te pregunte, "Ay, doctor, le tengo una consulta." Habitualmente son cosas que uno puede recomendarle. Ella se me acerca y me dice, "Doctor, doctor, yo le puedo hacer una consultica." Yo no podía. Yo di yo estaba muy serio.
O sea, se lo juro que yo estaba. Claro, claro, claro, señora. Adelante. Me dice, "Doctor, pero más en privado, venga, échese para acá." Ella me dice, "Doctor, lo que pasa es que aquí en el asilo no nos dejan tener celulares." Y yo me conseguí un celular pequeñito, doctor, solo para llamadas, para llamar a un novio que yo tengo allá afuera. Y él me llama dos veces al día, "Doctor, me llama a las 11 de la mañana y a las 6 de la tarde, pero tengo dos días que no le contesto."
Y yo, "Pero, ay, ¿por qué no le contestas?" Ella me dice, "Ahí está el problema, doctor, que aquí no, como no se puede tener teléfono, me toca escondérmelo." Y así hay varias abuelitas que están acá con los celulares escondidos. Y yo, "Ajá, pero si quieres, no sé, yo te ayudo y no sé, digo que me vas a acompañar a tal lado para que lo llames." Me dice, "Doctor, lo que pasa es que el celular no es el problema, el problema es dónde está." Créanme que yo fui a llevarles dinámica para
divertirlos y el divertido salí fui yo. Me dice, "Doctor, es que como el teléfono es pequeño y yo tengo los esfinteres ya muy cansados. Doctor, yo metí el celular en el hoyo. ¿Cómo hacía? Estaba paralizado con mucho miedo y no me podía mover. Frente a mí había una criatura que no sabía quién era. Qué de modo Attack le dice Town Ballard. ¿Qué qué doña?
No le escucho. Señora me dice, "Doctor, yo lo que necesito que usted me ayude por favor a sacármelo porque él está ahí. Yo me lo puedo sentir. Yo se lo podía creer. Ella me dice, "Si yo digo ahora que tengo un dolor y voy al médico, doctor, se van a dar cuenta que tengo un celular y me lo van a quitar, doctor.
Y ya entró la llamada de las 11 de la mañana y no quiero que entrada de las 6, doctor, porque me da una cosa." Pobrecita esa muer tenía dos días con eso y entraron cuatro llamadas. Le digo, "¿Y si intenta hacer necesidad?" Y me dice, "Ay, doctora, esta edad yo lo que hago es agua." Eso no sale, doctor. Si usted me ayuda y eso tiene un preservate, no se preocupe que eso está cubierto.
Yo le consigo unos guantes y usted me ayuda, doctor. Le dije, "Bueno, te voy a colaborar, Yamil." Yo dije, "Bueno, voy a hacer una actividad con una de ustedes." Dije, "Bueno, listo, vamos a hacer una actividad que voy a hacer yo, que es muy personal con una sola abuelita. Necesito que el equipo de enfermería, por favor, me consiga unos guantes, alcohol, gasas y demás, porque hoy vamos a sanar el alma, lo más profundo del alma.
A esa abuelita me la voy a llevar para un cuarto y en ese cuarto ella y yo vamos a hablar de muchas cosas de su vida. Todas la abuelita emocionada, eso, vamos, yo quiero, yo quiero. Y ya yo tenía la abuelita seleccionada. Escogí a la abuelita y ella feliz. Ay, me lo gané. Cuando empiezo yo el procedimiento, amor, fue muy sencillo porque literal lo tenía ahí, solo que no se lo sacaba porque él estaba más de lado que centrado, entonces estaba un poquito atascado.
Yo se lo saqué, pero claramente í adentro hay un olor un poco extraño y el cuarto quedó oloroso, no tenía yo con qué fumigar, con qué cosa. Y cuando abren la puerta, ya nosotros estamos sentados aú así hablando, la enfermedad dice, "Pero aquí huele como a eses." Yo le dije, "Lo que pasa es que la abuelita de tanta emoción no soportó esto, esto tan bonito y se echó un aire." La enfermedad, "Doctor, que venido, no, no se preocupe, yo estoy acostumbrada." Eso sí.
Yo le dije a la señora, "Señora, usted me permite tomarle una foto a esto porque estas cosas se presentan una vez en la vida." Abuelita me dio un abrazo y me di, "Ay, doctor, gracias porque tenía dos días que no sabía de mi novio." Es abuelito se fue feliz y yo con pruebas. Así que si usted quiere ver las pruebas, nada más es que corre y me siga Instagram como @tasmedina, porque chisme sin prueba no es chisme definitivamente.
Di que el celular era chiquito.