Nueve ancianas con piojos allá abajo. Resulta que me ingresaron nueve ancianas al servicio de urgencia en compañía de un tutor. Las ancianas venían directamente desde un asilo, entrevisto a la primera y le preguntó que cuál era su motivo de consulta y es que tenía su zona allí abajo muy roja y le picaba demasiado. Ven acá, pero si esta señora tienen 70 y 80 años porque les pica.

Me estaba imaginando de todo menos de lo que me iba a enterar. Habo la entrevista a todas y todas tenían lo mismo. Todas les pregunté que hace cuánto lo tenían y todas me decían que hace dos días tienen un picor impresionante y efectivamente estaban demasiado irritadas. Eso me pareció tan extraño que yo digo, bueno, si todas tienen lo mismo, voy a entrevistarlas a todas al mismo tiempo.

Las metí a todas en el consultorio y empiezo a preguntar. Yo me sentía el papá regañando a los niños. Les pregunté, ¿qué hicieron que desencadenó que todas tuvieran los mismos síntomas? Todas se miraron entre ellas. Yo, bu, estas abuelitas me están engañando, me están escondiendo algo. Yo les dije, bueno, pero yo soy su amigo, cuénteme, dígame la verdad para yo solucionarles el problema.

Una de las abuelitas dijo, "Yo le voy a contar, doctor." Era una abuelita de 78 años de edad. Y las demás le decían, "No, ¿qué va a hacer? ¿Qué va a hacer?" Si ustedes creen que una abuelita de 75 años ha perdido los reflejos, estas estaban pero hiperactivos. Sí, yo tengo que contarle porque si no nos pueden curar. empieza a contar la abuelita.

Resulta que una de ellas cumplíaños y como dejaron el asilo a cargo de alguien que les alcahueteaba muchas cosas, contrataron entre todas un score, que es un hombre que hace bailes y que hace muchas cosas. ¿A quién le paga? Dice la abuelita que ese score llevó a dos amigos más y ellas decidieron pagarle a los tres, no solamente por bailar y hacer bailes sin nada, sino por entrometerse en su puchaina.

Ellos aprovecharon que esas abuelitas no tenían sino hipertensión y diabetes y no usaron globito, pero resulta que uno de ellos tenía laadilla. Laadilla es un piojito que se transmite por contacto. Ajá. El famoso piojo pancho chiquitico que se transmite solamente por eso. Y la señora dice, "Doctor, ¿y nosotros no sabíamos ni quién era el que estaba entrando, eso entraba uno, después se salía ese, entraba el otro." Pero lo que síce es que los tres nos dieron a todas.

podía creer señora. Qué nervios entrar a un asilo. Uno huyéndole al asilo y se vive mejor allí adentro. Yo no sabía ni qué cara poner. Yo no se preocupen que yo soy una tumba cerrada. Adás ustedes no tienen TikTok, ustedes no saben quién soy yo. Relájense. Yo les mandé tratamiento a las señoras y las señoras se fueron felices y rascándose un raque ahí donde esa pucha tuvieran un raspa gán esas mujeres de tanto rascase se ganan el premio mayor.

Ya no hay que creer ni en las abuelitas.