Sí, me encuentro en Venezuela y le caí de sorpresa a los estudiantes de la salud del liceo Monsillo en Nueva Olivia, estado Mérida. Me dirigía ayudar a alguien a grabar un video recordando su infancia y todo esto y yo se lo juro que llegué solamente a grabar el video cuando de repente voy entrando al colegio y me doy cuenta como de muchas miradas.

Me empezaron a pedir fotos, una persona, dos personas, tres personas y mi plan de venir aquí esta vez a Venezuela fue como vacacionar, despejarme, relajarme, ni siquiera salir, estar aquí en una casa encerrado y disfrutar de la tranquilidad, pero llegar allá me conectó a muchas personas que tienen almas impresionantes, ver sonrisas, ver carcajadas, ver cómo me pedían una foto. Pero no solo eso, ver en sus ojos el brillo de personas que tienen ese estímulo y vocación por estudiar lo que quieren y que a pesar de cualquier circunstancia siguen adelante para

hacer lo posible. Hoy estoy demasiado feliz. Les voy a mostrar aquí videos de cómo fue. Gracias a cada uno de ustedes por regalarme una sonrisa, por regalarme un recuerdo y un momento, por regalarme un abrazo, pero sobre todo el tiempo, que es una de las cosas que nunca se va a devolver. Y estar con ustedes para mí fue un placer muy grande.

Se lo juro que cada sonrisa que yo vi hoy ahí se quedó tatuada en mi corazón. Gracias Venezuela porque una vez más me demuestras que tu alma y tu corazón están llenas de mucho amor. Venezuela no nace aquí, pero me siento a tu hijo.