Taxista muere porque su hijo le miente que está deprimido. Esta historia de hoy no da risa, me causa dolor. Nunca pensé que algo así me hubiese pasado a mí y tampoco pensé que iba a llorar tanto por un caso como esta. Resulta que yo iba camino al hospital y tomé un taxi. El señor del taxi demasiado amable era muy amable, la verdad.
Empezó a preguntarme cosas de mi vida. La verdad me sentía muy a gusto con el taxista. Noté que en el camino recibía muchas llamadas y él no las contestaba. Cuando llegamos al hospital... Yo le iba a transferir el dinero de la carrera y me dice, doctor, espere un momento que voy a recibir la llamada. Yo hasta ahí dije, listo, de pronto, no sé, un chisme y me lo escuché.
Tenía su teléfono conectado al bluetooth del carro. O sea, yo podía escuchar toda la llamada. De un momento a otro, su hijo lo llama. Diciendo que se sentía deprimido y tenía un cuchillo en la mano y no sabía qué hacer. Cuando yo escuché eso, mi corazón se aceleró demasiado. El señor cuelga la llamada y empieza a llorar. Me empieza a decir lo siento, doctor, lo siento, lo siento.
Yo no te preocupes cómo está tu hijo. Y él dice, no sé, doctor, estoy muy confundido, me siento muy mal. Recibe otra llamada del hijo diciéndole que su única solución para mejorar su depresión es que le transfiera tanto monto de dinero. Yo empecé a sospechar de que eso no iba tanto por la depresión, sino por la manipulación de querer dinero. Cuando cuelga la llamada, el papá se encarga de colgar la llamada.
Dice, yo necesito conseguir ese dinero para mi hijo. Yo, señor, pero tranquilícese. De un momento a otro empiezo a sentir un dolor en el pecho muy fuerte. Yo lo bajo y nos metemos al hospital. El señor solo me decía, doctor, yo no me puedo morir. Se los juro que mi corazón se arrugó tanto que... Yo solo quería que le estuviese bien. Yo tomo su teléfono celular y lo tenía, pero como tenía clave, yo no podía entrar a llamar a alguien.
Yo estaba esperando que alguien me llamara. Empezamos a atenderlo, empezamos a hacerle todo lo debido en el tratamiento. Pero le juro que la dimos toda, intentamos hacer todo lo posible. Pero desafortunadamente el taxista murió. Estos son los casos en los que uno dice, la medicina no es tan fácil. A veces uno quiere hacer todo, pero el resultado no es el que uno espera muchas veces.
Quiero que sepan que uno, además de médico, uno es humano, uno siente y uno le duele en ese tipo de cosas. De un momento a otro recibí una llamada del teléfono del señor. La llamada era del hijo. Y yo le dije, estoy en tal hospital, ven porque tu papá está acá internado. Le dice, ¿cómo así que le paso? Y yo le dije, ven porque tu papá está acá.
Le juro que yo no quería ni seguir trabajando. Me sentía muy mal. Cuando llegaron, llegaron como cinco familiares, incluido el hijo, como la esposa, como la mamá, había varias personas. Yo le doy el reporte que lo sentía mucho, que hicimos todo lo posible, le conté el suceso y el hijo empezó a gritar. Cuando le escucho, yo le cuento al hijo y le digo, él se puso así, se preocupó mucho por lo que tú estabas con depresión, que te sentías mal.
Él gritaba, no puede ser, no puede ser, no puede ser. Cuando yo me iba, el hijo me llama. Me dice, doctor, yo puedo contarle algo. Dio, claro, cuéntame. Todo es culpa mía, doctor. Yo solamente quería dinero para salir de rumba con mis amigos y la manera de presionar a mi papá para que me lo diera era esa. Pero yo no sufro depresión, doctor.
Yo no puedo creer que esto esté pasando. Dígame que es mentira. Te lo juro que dentro de mí entró como una rabia y una impotencia de cómo hay gente que juega con la salud mental a tal punto de que ocasioné tipo de cosas, de la rabia que yo tenía. Lo agarré de la camisa y lo empujé. Y le dije, yo tuve la oportunidad de ser la última persona que habló con tu papá y lo único que viera un ser de luz que tenía el corazón más grande del mundo.
Y tú solamente te encargas de jugar con la salud mental de las personas, manipulándolas y diciéndoles que te sientes mal para conseguir un objetivo. Se lo juro, ha sido el caso más doloroso que me ha pasado en toda mi vida. Fue tan difícil que me tomé unos días para pensar, para descansar porque me sentía tan agobiado. Es más, todavía recuerdo el caso y me causa merizo, causa mucho dolor en mí.
No juegues con la salud mental. No juegues con las personas que te quieren. Tampoco te permitas a ti jugar contigo mismo. Si te sientes mal, consulta. Pero si quieres un objetivo, no lo consigues mintiendo y diciendo que te sientes mal. Cuida su salud mental y cuida las personas que los amo. Los quiero.