Hicieron un masaje y le causó parálisis cerebral. Resulta que ingresa una paciente femenina de unos 29 años de edad al servicio de urgencia. Ella llega en compañía de un hombre que tenía como uniforme de médico. Le pregunto, ¿qué le pasó? No hablaba. Tenía la mirada fija, no se movía. Me dijo, pues yo le presté un servicio de masajes. Cuando le troné el cuello, ella empezó a hacer movimientos involuntarios y no respondía cuando yo le hablaba.
¿Cómo así? Y tú le estabas haciendo que metimos de una el servicio de urgencia de una. Eso fue corriente. Llamamos al neurólogo, llamamos como varios especialistas, la metieron enseguida para hacerle una resonancia y unos exámenes de imagen. Exploró físicamente a ver si tenía alguna reacción al estímulo y demás. Voy donde el masajista que le estaba haciendo los masajes y como vio todo esto de la urgencia y el correcorre se fugó, o sea, se fue del hospital.
O sea, ni siquiera se quedó a preguntar cómo seguía, nada, se fue. Seguimos con la paciente y la paciente, la verdad, estaba muy grave. Resulta que salió el estudio de imagen y nos reveló que la paciente tenía una fractura de la médula espinal en el área cervical y eso le causó una parálisis, no podía mover y por ende pérdida de toda la función por debajo de donde estuvo la fractura.
Además, el masajista cuando vio que ya estaba como que mal, le hizo masaje en esta zona del cuerpo y tenía hematomas en el cuello, que le causó un efecto vasovobagal y por eso ella llegó desmayada, llegó mal, no respondía. Cuando ya hay una fractura de la médula espinal desde esta zona, todo lo que esté por debajo de esa médula deja de tener una función motora como tal.
Uno a veces pone su cuerpo o pone su vida en manos de personas que uno ni siquiera sabe si en realidad tienen el conocimiento para practicar lo que están practicando. Eso de tronar el cuello, eso de masajearte para el estrés, debe ser con profesionales autorizados que te puede costar la vida.